El borrado sistemático de las mujeres a lo largo de la historia ha hecho que se pierdan nombres y vidas de muchas figuras femeninas que fueron relevantes en la historia de pueblos y ciudades. A continuación, se han recopilado cuatro vidas de mujeres de Cáceres que no deben quedar en el olvido.
4 mujeres indispensables de la cultura cacereña
La jurista María Telo
Para conocer la historia de Extremadura, es necesario conocer a la jurista y feminista María Telo, una de las mujeres de Cáceres que cambiaron la historia. Nació en 1915 y entró en 1932 en la Universidad de Salamanca para estudiar derecho. Debido a la Guerra Civil Española, no fue hasta el año 1940 cuando pudo obtener su licenciatura por la Universidad de Zaragoza.
Hasta sus 37 años no pudo ejercer como abogada en Madrid, donde lo hacía como especializada en derecho de familia. Posteriormente, se adentró en un movimiento para la mejora de las mujeres en el ámbito jurídico. Tanto en el franquismo como en la democracia, siguió abogando por la lucha de la igualdad de mujeres y hombres. En el 2008, en el acto de investidura para otorgarle el título de doctora honoris causa, afirmó públicamente que la desigualdad es algo que sigue persistiendo en la sociedad.
Leoncia Gómez, la vocera cacereña
Aunque muchos la conocen como “La vieja del periódico”, la escultura situada en la plaza de San Juan tiene un nombre: Leoncia Gómez Galán. Esta mujer existió de verdad en la capital cacereña. Nació en 1903 en Valencia de Alcántara y fue acogida por una familia de la capital.
No tardó mucho en ponerse a trabajar en casa de un abogado como asistenta, donde ganaba unas pocas pesetas al mes. Fue ya pasados los 60 años, cuando Leoncia trabajó como vocera de El Periódico, donde ganaba unas pesetas más para poder vivir de alquiler en la ciudad. Cuando se retiró a una residencia de mayores, conoció al amor de su vida, Salvador Hernández, con el que se casó y se fue de luna de miel a Benidorm. ¿Tú también te has hecho una foto con Leoncia?
Isabel Pérez y su ayudante
En pleno siglo XVII, la familia noble conformada por Mariana de Godoy y Álvaro de Ulloa, requirieron los saberes brujeriles de Isabel Pérez, conocida en la villa como La Chata. Fue Álvaro quien, desesperado por salvar a su mujer, pidió a la hechicera que la salvara de una enfermedad que nadie había podido curar. Isabel, junto a su ayudante Catalina Bravo, estudió la afección de Mariana. Ambas intentaron salvarla mediante cataplasmas, brebajes, hechizos y conjuros, pero la enfermedad acabó con la vida de la joven noble.
Don Álvaro de Ulloa, lleno de ira, denunció a ambas brujas ante el Santo Oficio de Llerena. Catalina Bravo pudo escapar del castigo de La Inquisición, pero Isabel fue condenada a 200 latigazos y a portar el sambenito con una soga al cuello y una vela como castigo por su ofensa. ¿Conocías esta historia?
La folklorista Angelita Capdevielle
Si por algo se caracteriza la capital provincial y, en general, Extremadura, es por su folklore, gastronomía, cultura, tradición y diversidad lingüística. En este ámbito encontrarás el nombre de Angelita Capdevielle, una de las mujeres de Cáceres que abogó por la cultura folklórica como patrimonio a salvaguardar.
Nacida en el Casar de Cáceres en 1890, manifestó desde pequeña una pasión por todo lo tradicional extremeño. Este amor lo tradujo en investigación de costumbres, canciones, jotas y grabaciones que fue haciendo por aldeas y pueblos de la provincia. Dirigió diferentes grupos de danzas y coros y es considerada una de las mujeres más importantes del legado de la cultura popular de Extremadura.
Cáceres y las mujeres
Aunque el camino de los derechos de la mujer ha progresado con los años, todavía es arduo el trayecto para una equidad real. Más aún en entornos rurales. Por ello, recordar a las mujeres de Cáceres que, de alguna manera, colaboraron con la preservación y la lucha del patrimonio es fundamental para evitar la invisibilización sistemática de las mujeres. En Cáceres Cult queremos rendirles homenaje y nunca olvidar su historia.

